11.2.09

La crisis y los mercados crediticios

Las consecuencias de la crisis financiera mundial, parecieran no haberse visto del todo y prueba de ello es la expectativa que existe en los mercados en torno a los diferentes sectores que pueden ser susceptibles de colapsar en los próximos meses.

Muchos analistas consideran que las acciones que están adoptando los gobiernos con relación a los planes de recuperación económica de los países pueden tan solo cubrir parte de los déficits reales que los sectores comienzan a percibir.

Quizás uno de los sectores más claramente afectados es el de la industria automotriz, donde grandes empresas como General Motors ya ha anunciado la reducción de 10.000 puestos de trabajo durante el 2009 y Chrysler, que cerró temporalmente 4 de sus plantas productoras, debido a la caída en la demanda de vehículos.

Ante esto, algunas economías han tratado de subsanar el problema mediante planes de rescate y emisiones de títulos de deuda en el mercado internacional; tal es el caso de Brasil, que acaba de recaudar 1.000 millones de dólares en Estados Unidos y 25 millones en los mercados asiáticos, mediante la emisión de bonos a diez años cuyo rendimiento se ubicó alrededor del 6,127% anual.

Esta situación refleja que la liquidez del mercado se está dirigiendo hacia economías con potencial de crecimiento a pesar de la crisis, lo que no necesariamente aplique a otras, que de seguro comenzarán a emitir deuda para financiar sus necesidades internas. Entre esas economías es posible observemos a Colombia, Panamá Chile y Venezuela, realizando algunas emisiones de deuda en el mercado internacional en los próximos meses.

Es obvio que la escasez de oferta crediticia, se profundizará en la medida que las instituciones financieras requieran mayores cantidades de dinero en primer lugar para respaldar los depósitos del público, que motivado por el pánico pudiera estar retirando del sistema financiero y en segundo lugar por la pérdida de valor de mercado de las inversiones de mediano y largo plazo.

En este sentido, una de las mayores preocupaciones de la banca recae en este momento en las deudas de tarjetas de crédito, ya que con la ola masiva de desempleos y el excesivo consumo registrado en años anteriores que generó altas deudas que se han acumulado en el tiempo, el sector pudiera sufrir un nuevo colapso, al tener que suplir con fondos propios las faltas de pago de estas deudas.

El impacto final de la crisis dependerá mucho de las reacciones del mercado y es posible que su duración sea mucho mayor de la estimada inicialmente, ya que todo dependerá del ajuste que logren hacer las economías y de la naturaleza del impacto social que tengan. Mientras mayor sea este impacto, posiblemente la crisis se alargue aunque los números de las empresas comiencen a ser positivos.


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